Información y operaciones psicológicas: cómo las mentiras de los medios influyen en las sociedades de todo el mundo

La guerra de información y psicológica no es menos peligrosa que los bombardeos y los ataques de artillería. Ya no estamos simplemente “en guerra”: estamos frente a una ventana por la que nos observan, nos escuchan y tratan de que los pensamientos ajenos se conviertan en propios.

Si sientes que están intentando manipular tu opinión, lo más probable es que así sea.

Cómo funciona el “frente ideológico”

Desde el inicio de la guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania, han aparecido numerosos términos y abreviaturas. Uno de ellos es IPsO: operaciones de información y psicológicas. A primera vista parece un término puramente militar, pero su impacto va mucho más allá del campo de batalla. Se trata de psicología, pensamiento y los trucos de la mente. Se trata de nosotros.

A petición de nuestros lectores, intentamos averiguar cómo y cuáles IPsO realmente funcionan. Descubrimos que nuestras ideas ingenuas sobre los “trolls en los comentarios” son solo la punta del iceberg. Una fuente que pidió permanecer en el anonimato compartió con nosotros su comprensión de los métodos de agresión psicológica. Esta persona lleva años rastreando profesionalmente las actividades de servicios de inteligencia extranjeros, incluidos el FSB y el GRU.

La mentira no lleva a nada bueno

Nuestro interlocutor señala que existen dos prácticas principales de IPsO: la práctica de la censura (Corea del Norte, China, Rusia, Irán, Arabia Saudita, Turquía, Myanmar, EAU, Turkmenistán, Vietnam, Camboya) y la del “ruido informativo”, más común en países con sistemas “democráticos”.

Un ejemplo es el análisis retrospectivo de una IPsO multinivel llevada a cabo por varios servicios de inteligencia antes de la invasión a Irak en 2003.

Por ejemplo, EE. UU. declaró abiertamente el inicio de una “guerra de información” antes de invadir Irak. Este fue un elemento clave para preparar la opinión pública —tanto interna como externa— para la acción militar.

Los principales objetivos de esta guerra informativa de EE. UU. eran:

  • Justificar la necesidad de invadir Irak.

  • Convencer a la opinión pública y a los aliados de que Sadam Husein representaba una amenaza.

  • Vincular a Irak con el terrorismo, en especial con Al Qaeda.

  • Afirmar que Irak poseía armas de destrucción masiva (ADM).

Métodos y herramientas utilizados:

  • El presidente George Bush y el vicepresidente Dick Cheney afirmaron reiteradamente que Irak poseía ADM.

  • El secretario de Estado Colin Powell presentó el 5 de febrero de 2003 ante el Consejo de Seguridad de la ONU “pruebas” que más tarde fueron desmentidas.

Por otro lado, una cita aún ampliamente difundida en Internet rusoparlante:

“En respuesta a una pregunta de un oyente de ‘Eco de Moscú’ el 15 de mayo de 2003, Powell dijo: ‘Allí, por supuesto, no había nada peligroso, no era un gas neurotóxico; yo no habría llevado algo peligroso a la ONU, era simplemente un señuelo que debía parecer un arma biológica o química…’”

es un absoluto “fake del FSB”, ya que Powell nunca dio tal entrevista.

También debe tenerse en cuenta una “tercera fuerza”: las IPsO propias de Irak antes de 2003, cuando los servicios de inteligencia de Sadam Husein difundían activamente la idea de que “Irak es invencible porque posee enormes reservas de armas químicas”.


¿Quién está detrás del frente informativo ruso?

La Federación Rusa cuenta hoy con uno de los sistemas más poderosos de influencia informativa y psicológica del mundo. Los principales actores son:

  • Las Direcciones 5ª y 7ª del FSB;

  • El Centro “E” del Ministerio del Interior de la Federación Rusa — lucha contra el extremismo;

  • La Dirección de Propaganda Especial del GRU (inteligencia militar rusa).

El sistema se divide convencionalmente en:

  • Unidades militares de IPsO;

  • Servicios especiales (FSB, GRU);

  • Medios estatales y estructuras civiles;

  • ONGs y medios leales o controlados;

  • Organizaciones religiosas, incluida la Iglesia Ortodoxa Rusa y sus estructuras en el extranjero.


Cómo funciona IPsO: métodos y objetivos

Si las operaciones psicológicas militares se centran en objetivos tácticos —como desorientar al enemigo—, las IPsO buscan una estrategia más profunda. Sus objetivos son:

  • Transformar sistemáticamente la conciencia;

  • Introducir narrativas favorables al Kremlin;

  • Desacreditar eventos históricos y figuras clave;

  • Debilitar la identidad social;

  • Manipular a través de cultura, deporte y redes sociales.

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La meta no es convencer, sino reemplazar la percepción de la realidad. Y no se hace de manera burda, sino sutil: con humor, “puntos de vista alternativos”, productos culturales o canales “neutrales”.


Base histórica: el KGB y el agente “V”

Los métodos IPsO no son nuevos. Fueron perfeccionados en la época soviética por el KGB. Un ejemplo conocido es el actor y cantautor Vladímir Vysotski, conocido como el agente “V”. Bajo la imagen de un “rebelde”, seguía siendo un elemento sistémico: viajaba al extranjero, actuaba en conciertos cerrados, recopilaba perfiles de la élite cultural que luego eran reprimidos por los chekistas.

Todo esto se realizaba con la aprobación y casi asistencia abierta de la 5ª Dirección del KGB.

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El FSB en internet: control de atención y “muerte informativa”

Con el desarrollo de internet, las IPsO se volvieron mucho más efectivas. Hoy:

  • Se silencian temas indeseables.

  • Se eliminan figuras “hostiles” del espacio público.

  • Funciona el mecanismo de “muerte informativa”: se borran artículos, videos, citas antiguas.

  • Se imponen “metódico” —listas de temas obligatorios y prohibidos.

  • Se crea “ruido informativo” para desviar la atención de los problemas reales.


Métodos de manipulación: la duda como arma

Los métodos más eficaces son simples:

  • ¿Y si no todo es tan claro…?

  • Existe otro punto de vista…

  • Habría que verificarlo otra vez…

  • Nunca conoceremos toda la verdad…

  • ¡Es obra de IPsO!

Así no se impone una narrativa directa, pero sí se destruye la confianza en la verdad. Y una persona que duda, es una persona que no actuará. Ese es el objetivo final.

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Redes sociales — nuevo campo de batalla

Tras el inicio de la guerra y la migración masiva de ucranianos al extranjero, surgieron cientos de grupos en redes como “Ucranianos en Berlín”, “Українці в Варшаві”, “Nuestros en Toronto”. Muchos de ellos realmente ayudan a la comunidad. Pero una parte no son más que estructuras IPsO.

Señales de alerta en tales grupos:

  • Comunicación principalmente en ruso;

  • Moderación estricta y censura de temas “incómodos”;

  • Énfasis en la “paz” y evitar la “política”;

  • Prohibición de publicaciones sobre crímenes de guerra rusos;

  • Administración oculta con IP rusas.


Paralelo histórico: cómo se hacía antes

Ya en 1939, los comisarios soviéticos publicaban periódicos para el enemigo —“La voz del soldado japonés”, “El pueblo chino es invencible”, etc. Todo en idiomas del “enemigo”, para desmoralizar a las tropas japonesas en Manchuria.

Durante la Guerra de Invierno (1939–1940), la URSS también imprimía prensa en finlandés para las zonas ocupadas. Pero los finlandeses rechazaban estas falsedades, usando los periódicos como papel higiénico.

Posteriormente, en los territorios ocupados de la “RSS de Carelia-Finlandia”, los nuevos gobernantes finlandeses publicaban prensa en finés y ruso con fuerte carga ideológica prorrusa.


El altavoz del nazismo y de Hitler

El “Völkischer Beobachter” fue primero un semanario deportivo, luego transformado en el órgano oficial del partido nazi (NSDAP).

  • En 1920, fue comprado por miembros del NSDAP.

  • En 1921, Hitler tomó el control personal.

  • Desde 1923 fue diario; en 1933, tirada de 130,000 ejemplares.

  • Publicaba artículos de Hitler y Rosenberg, promoviendo el antisemitismo y el racismo.

  • Durante la guerra, glorificaba las “victorias” y manipulaba los hechos.

  • Dejó de publicarse en la primavera de 1945 con la caída del Tercer Reich.

Higiene informativa: cómo reconocer IPsO

  • Verifica las fuentes — usa IA para validar hechos.

  • No confíes en canales anónimos sin autores verificados.

  • Observa el lenguaje — si un grupo “ucraniano” escribe en ruso, desconfía.

  • Lee las normas del grupo — suele haber pistas de censura.

  • No caigas en la “neutralidad” — en guerra, neutralidad = inacción deseada por la propaganda.


IPsO en Telegram y Facebook

Canales y granjas de bots:

  • 311 canales pro-rusos identificados en Telegram por Detector Media.

  • 51,000 canales en total orientados a la audiencia ucraniana.

  • DFRLab detectó 404 canales pro-Kremlin y 114 anti.

  • 88 canales “hiperlocales” en zonas ocupadas.

  • Campaña “Russian Digital Army”: 39,899 piezas de contenido, 33.9 millones de comentarios (solo en 4 meses de 2024).

  • Estimación de ~375,000 bots rusos en redes.

  • En Facebook: más de 8,000 anuncios políticos por ~$338,000 USD.

  • Se crean decenas de grupos con IP rusas bajo apariencia de comunidades ucranianas.

  • La UE ha bloqueado canales oficiales como RIA Novosti y RT, pero muchos siguen activos clandestinamente.


Resumen de datos:

  • Canales pro-rusos (UA-TG): 311 identificados

  • Canales totales (UA-TG): hasta 51,000

  • Pro-/anti-Kremlin (TG): 404 / 114

  • Hiperlocales: ≥ 88

  • Contenido de SDA: ~40,000 piezas

  • Comentarios de bots SDA: ~33.9 millones

  • Bots sociales estimados: ~375,000

  • Anuncios políticos en FB: 8,000+

  • Gasto total: $338,000

  • Canales bloqueados en la UE: decenas, pero cientos siguen activos


Evaluación de riesgos de IPsO:

  • Red extensa — cientos de canales pro-Kremlin, decenas de miles manipulativos.

  • Alta actividad — millones de posts, comentarios, publicidad.

  • Campañas hiperlocales — canales dirigidos a pueblos y diásporas concretas.

  • Censura y evasión — contenido oficial bloqueado, pero continúan operando en la sombra.


Recomendaciones para medios y usuarios:

  • Usar herramientas como TGStat, Telemetrio, DFRLab y Detector Media.

  • Consultar fuentes paralelas y medios confiables.

  • Registrar picos de actividad — suelen coincidir con campañas de desinformación.

  • Observar la acumulación de contenido como señal de campaña organizada.

  • Comprobar los casos publicitarios y segmentación (sobre todo en Facebook).

  • Hacer copias de seguridad antes de que el contenido desaparezca.

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